Durante años se ha leído y los expertos han gritado a los cuatro vientos que la inteligencia artificial iba a cambiar el trabajo algún día. Ese día parece que ya ha llegado. En 2024 y 2025, miles de empresas en España han empezado a usar IA para tareas que antes hacían personas: atención al cliente, selección de currículums, redacción de documentos, gestión de datos, soporte técnico.
Y lo más curioso es que, en muchos casos, el cambio ha sido tan desconocido o incluso ocultado, que apenas se ha notado desde fuera.
Desde que ChatGPT llegó al mercado a finales de 2022, las ofertas de empleo para recién graduados han caído un 32%, según datos del portal Adzuna. Si bien es cierto que esto se enfoca en el Reino Unido, no cabe duda de que es un fiel reflejo de lo que puede estar ocurriendo en otros países similares.
No cabe duda de que el impacto es tan fuerte que los puestos junior representan ahora solo el 25% de las vacantes, frente al 29% de antes del boom de la IA.
Según un informe de Goldman Sachs, estima que hasta 300 millones de empleos en todo el mundo podrían verse afectados por la automatización impulsada por la IA, sobre todo en economías como Europa y Estados Unidos.
A todo esto hay que sumarle el hecho de que más del 30 % de las tareas de oficina ya se pueden automatizar parcialmente con IA. Y esto no hace referencia a solo fábricas o el uso de robots en las industrias. Esto va más allá y ya se nota en todo tipo de sectores, en todo tipo de trabajos que muchos creían seguros.
Además, seguramente tengas casos cercanos. El amigo que trabajaba en atención al cliente y ahora ve cómo los chatbots hacen gran parte de su día a día. El familiar que empezó en recursos humanos y hoy compite con sistemas que filtran cientos de currículums en segundos. O el recién graduado en informática que ve que muchas tareas que antes aprendía en su primer empleo ahora las hace una IA en minutos.
Con este escenario sobre la mesa, la gran pregunta ya no es si la IA va a cambiar el empleo, sino qué trabajos llegarán realmente a 2026 con futuro… y cuáles nadie se atreve a decir en voz alta que están en peligro.
Los trabajos que la IA no puede copiar (al menos de momento)
Para tener una idea un poco más a fondo de qué puede suceder de cara a este año que acaba de entrar, hemos preguntado a Sylvain Grande, Chief Product Officer en PayFit, que lleva años viendo de cerca cómo la tecnología está cambiando el mundo laboral desde dentro.
“Los empleos que dependen de capacidades emocionales más allá de la tecnología están demostrando ser más resistentes”, explica. Hablamos de trabajos donde no basta con saber mucho, sino donde importa cómo tratas a las personas.
Aquí se podría hablar de profesiones como sanitarios, profesores, terapeutas, trabajadores sociales, cuidadores o responsables de equipos. Personas que, además de conocimientos básicos en su campo, necesitan empatía, tacto, intuición y capacidad para leer a los humanos. Eso, a día de hoy, al menos, ninguna IA lo hace bien de verdad.
También hay otro grupo que resiste mejor de lo que muchos piensan y con el que Geoffrey Hinton, considerado uno de los padres de la IA, coincide: los trabajos físicos. “Profesiones como fontaneros, electricistas, albañiles o personal de la construcción no pueden ser sustituidas por la inteligencia artificial”, comenta el experto entrevistado.
Y luego están los puestos de responsabilidad. “Los puestos de alto nivel pueden apoyarse en la IA, pero no basan sus funciones principales en estas herramientas”, añade. Directivos, responsables de producto, líderes de equipos o gestores de proyectos siguen tomando decisiones que suponen conocimiento más allá, contexto y responsabilidad real. La IA ayuda, pero no puede tener las riendas al completo en estos casos.
“Los trabajos que combinan razonamiento profundo, intuición, comunicación y adaptabilidad serán más resilientes”
Sin embargo, todo tiene una cara B, una cara más agria y compleja. Ya que, mientras unos trabajos aguantan, otros están cambiando tan rápido que cuesta ponerse al día. Y algunos sectores que parecían intocables empiezan a caer.
Uno de los casos más claros es el de la informática básica. “Los niveles de productividad en estos sectores no son los mismos que hace años”, explica Grande. La IA ha reducido el tiempo necesario para muchas tareas entre un 10 % y un 30 % en perfiles junior. Eso significa que una empresa hoy necesita menos gente para hacer lo mismo que antes.
Por supuesto, esto no quiere decir que los informáticos vayan a desaparecer. Pero sí que el trabajo de entrada, el más rutinario, es el que más peligro corre. Programar funciones sencillas, documentar código, hacer pruebas básicas… cada vez más lo hace una máquina. Y eso se nota en el mercado, donde cada vez hay menos puestos junior y más exigencia desde el primer día.
Pero donde la automatización avanza de verdad sin hacer ruido es en la oficina. El experto lo denomina como “automatización silenciosa”. En concreto, se habla de la atención al cliente básica, soporte técnico, redacción de informes, selección de personal… entre otros.
El trabajo en sí sigue existiendo, pero detrás cada vez hay menos personas. Y muchas veces nadie se da cuenta porque el cambio se produce poco a poco, cuando alguien se jubila o se va y no se le sustituye.
Aquí está el punto clave: “Esta automatización no reemplaza puestos, reemplaza tareas”, explica Grande. Y quien solo sabe hacer tareas mecánicas es el primero en quedarse atrás. En cambio, quien aprende a darle un giro de 180 grados a su trabajo con ayuda de la IA adquiere un poder y valor nunca visto antes.
Con todo esto sobre la mesa, y ya no solo hablando de 2026, sino de un largo plazo, la idea es pasar de hacer a supervisar, tal y como comenta el entrevistado. Es decir, ya no se trata de producir todo tú, sino de saber cooperar con máquinas. De pensar más y tecr menos.
Al final, la gran diferencia no la marcará la inteligencia artificial. La marcará la capacidad de cada persona para aprender, moverse y reinventarse. Y eso, por suerte, sigue estando en nuestras manos.










