En una medida que ha tensado la histórica alianza transatlántica, el Ejecutivo británico frenó de golpe el plan del Pentágono de emplear sus instalaciones militares clave en una operación ofensiva contra Irán.
La resolución, atribuida directamente al premier laborista Keir Starmer, supone una ruptura con la Administración Trump, que ha elevado el tono bélico contra Teherán. Según The Times y la BBC, Londres teme que autorizar el uso de sus recintos para un ataque preventivo suponga una abierta vulneración del derecho internacional.
El veto británico alcanza dos nodos logísticos decisivos para la Fuerza Aérea estadounidense: la base RAF de Fairford, en Gloucestershire, y el enclave de Diego García en el Índico, considerado esencial para reabastecer y desplegar bombarderos estratégicos B-2, B-1 y B-52 con destino a Medio Oriente.
La ira de Trump y el asunto Chagos
La reacción de la Casa Blanca fue inmediata y con el habitual estilo del republicano. Tras conocer el bloqueo, Trump arremetió contra Starmer en Truth Social, vinculando la negativa militar con la reciente cesión de las Chagos a Mauricio.
“El primer ministro Starmer no debe perder el control de Diego García con un arrendamiento endeble”, escribió Trump, calificando la cesión de “grave error”.
Si bien el Departamento de Estado había respaldado el acuerdo chagaseño para asegurar un arrendamiento de 99 años sobre la base, Trump giró 180 grados. En su publicación sostuvo que el empleo de estas bases es crucial para “neutralizar un posible ataque de un régimen inestable y peligroso”, en clara alusión a Irán.
Entre la legalidad internacional y la presión de Washington
Fuentes del Gobierno británico alegan que el Reino Unido no puede ser cómplice de acciones que carezcan de respaldo legal internacional. Según estos principios, no hay diferencia entre el Estado que ejecuta un ataque y aquel que facilita su territorio si sabe que el acto es “ilícito”.
Esta postura ha generado críticas. El exdirector de la CIA, el general David Petraeus, calificó la decisión como “muy decepcionante”, al subrayar que EE.UU. depende de Diego García para contener el programa nuclear y de misiles iraní.
Por su parte, Sir Ed Davey, líder de los Liberales Demócratas, instó a Starmer a no ceder ante la “intimidación” de Trump para arrastrar al Reino Unido a una acción militar unilateral.
Un portavoz de Downing Street se limitó a decir que no comentan “cuestiones operativas”, insistiendo en que la prioridad es la seguridad regional y evitar que Irán adquiera armas nucleares por la vía diplomática.
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