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Altman dispara debate: “La humanidad gasta tanta electricidad como la IA… ¡o incluso más!”

Sam Altman, CEO de OpenAI, sacude Internet: "Los humanos consumen tanta energía como la IA… ¡y quizá más!"

El directivo de OpenAI vuelve a generar reacciones

Sam Altman acostumbra a encontrarse en el centro de la tormenta. A lo largo de su trayectoria al mando de OpenIA, responsable de ChatGPT, acumula varios episodios de intensa controversia. Es, sin duda, uno de los rostros visibles de la inteligencia artificial, un sector que despierta tanta ilusión como recelo.

Su última reflexión ha puesto el foco en el gasto energético, un asunto delicado para gran parte de la opinión pública. El directivo ha cotejado el consumo de la IA con el de las personas, una metáfora que no ha sentado bien a todos.

Altman habla sobre la huella ecológica de la IA

Hace tiempo que el aprendizaje automático protagoniza uno de los numerosos frentes abiertos, desde los despidos masivos hasta la extinción de la especie. Altman también opina sobre la huella ecológica que generan los macrocentros de datos. Sus palabras han encendido el debate.

El entrenamiento de modelos enormes exige infraestructuras colosales, con miles de procesadores especializados funcionando las 24 horas. Estos complejos devoran electricidad y precisan refrigeración que implica un gran volumen de agua. En resumen: una demanda brutal de energía.

Según el ejecutivo, “los seres humanos utilizan tanta electricidad como la IA”. Y lo ha contextualizado: desde la alimentación hasta la educación, pasando por la infraestructura que sostiene una vida durante décadas, la cifra acumulada es ingente. Técnicamente, su afirmación es cierta, aunque la comparación resulta incómoda.

El mensaje subyacente es claro: la sociedad necesita energía para progresar. Siempre fue así. Por tanto, lo crucial no sería cuánto gasta la IA, sino qué ventaporta a la ciudadanía y cómo, según él, elevará el bienestar de casi todo el planeta. Una visión subjetiva, sin duda.

La polémica crece al ritmo de la tecnología

Las críticas no han tardado en llegar, como recogen medios como Gizmodo. Para muchos, una persona no es una unidad de consumo, sino un sujeto de derechos. Su existencia no puede medirse con métricas que obvien necesidades biológicas o libertades.

Altman, no obstante, se muestra optimista y asegura que la IA podría optimizar procesos energéticos en el futuro. Pero, una vez más, las promesas (ya van unas cuantas) distan de la realidad cotidiana. De la utopía que pinta queda poco; en cambio, los inconvenientes saltan a la vista.

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