El visionario de iRobot tacha de utópica la promesa de Tesla
Elon Musk asegura que la era de los robots domésticos está a punto de estallar. En esa misma línea se mueven figuras como Sam Altman y los avances que exhibe China. No obstante, Rodney Brooks, mente creadora de la célebre aspiradora autónoma Roomba, disiente rotundamente.
Para el ingeniero australo-estadounidense, la visión que Musk y otros defienden sobre andróides multiuso «no es más que fantasía pura». Quienes esperan ver al Optimus preparando la cena o cuidando niños en pocos años, advierte, se enfrentarán a una dura desilusión. Y no está solo en su escepticismo.
Una autoridad mundial en automatización
Aunque no goce del mismo foco mediático que el dueño de Tesla, Brooks cuenta con un currículo impecable en robótica. Es el artífice del éxito global de Roomba y, además, catedrático emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Su experiencia le permite asegurar que los plazos que maneja Musk —reiteradamente optimistas sobre un robot casero capaz de cualquier quehacer— no se ajustan a los hechos. La barrera no es económica ni de voluntad; es, según él, una limitación técnica insalvable a corto y medio plazo.
¿Por qué lo considera inviable?
Brooks reconoce los saltos en aprendizaje automático, visión artificial y procesamiento del lenguaje, pero subraya que trasladar esos avances a destrezas motrices complejas es un salto descomunal. El sistema sensoriomotor humano integra cientos de receptores de presión, táctiles y de posición que, coordinados con el cerebro, permiten sujetar una copa de cristal o atar los cordones sin romper nada. Replicar esa precisión y adaptabilidad en un androide «no es cuestión de desearlo; es cuestión de ingeniería radical», sentencia.
La comunidad científica comparte sus dudas
Jake Loosararian, otro referente en automatización industrial, reveló recientemente que apenas un 5 % de los proyectos de robots está demostrando utilidad real; el 95 % restante, aún no aporta valor práctico. Esta cifra ayudaría a explicar los constantes aplazamientos del prototipo Optimus, que sigue confinado a fase experimental.
Respecto a los espectaculares videos de androides chinos, Brooks mantiene la misma cautela: «La mayoría funcionan teleoperados y están coreografiados para la exhibición». En su opinión, están tan lejos como el Optimus de convertirse en electrodomésticos cotidianos.
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