Si acabas de estrenar un portátil con lo más nuevo de Intel, los chips Panther Lake (Core Ultra 200V), quizá des por sentado que Windows 11 es el entorno que mejor los exprime y del que obtendrás el máximo rendimiento.
Sin embargo, los datos más recientes muestran justo lo contrario: Linux no solo es compatible con estos procesadores, sino que los saca mucho más partido. Estamos hablando de mediciones concretas que demuestran que, sobre el mismo hardware, el kernel abierto le pasa la mano por la cara a la plataforma de Redmond.
Michael Larabel, creador de Phoronix, ha sido el encargado de poner en apuros a Microsoft, pues dedica su tiempo a someter CPUs a benchmarks de altura.
Cuando ha enfrentado Ubuntu 25.04 frente a Windows 11 sobre una plataforma de referencia de Intel, los números han dejado a más de uno boquiabierto.
Linux acaba la tarea mientras Windows sigue planificando
En operaciones de cálculo en bruto, administración de memoria y cargas de inteligencia artificial, Linux ha vencido en la mayoría de tests, alcanzando incluso un 20 % de ventaja en algunos.
El punto fuerte por el que el sistema abierto arranca con ventaja es la forma en que domina este procesador y toda su potencia. Estos consiguen cambiar de ritmo con una rapidez que Windows 11, de momento, no alcanza.
El secreto está en el planificador del sistema, que decide qué tarea asigna a cada núcleo. Mientras Windows aún parece dudar sobre cómo distribuir la carga en estos chips tan potentes, el núcleo de Linux ha sido afinado a la perfección para ello.
El ‘impuesto’ de rendimiento que cobra Windows
¿Por qué tanto desnivel? Básicamente, Windows 11 arrastra problemas de seguridad, procesos en segundo plano y compatibilidad con software de hace dos décadas que le restan velocidad.
Linux, al ser más ligero y modular, permite que Panther Lake rinda más suelto. En pruebas de ancho de banda de memoria y latencia, el sistema abierto ha quedado por delante.
En el terreno de almacenamiento y archivos (el célebre I/O), las diferencias vuelven a ser claras. Los filesystem de Linux, como ext4 o Btrfs, han resultado más ágiles leyendo y escribiendo datos en discos NVMe que el NTFS de Windows.
Calma, porque no todo es negativo para Microsoft. Windows sigue siendo el rey en ciertos nichos, sobre todo en juegos y aplicaciones de escritorio muy atadas a sus drivers.
En benchmarks de navegación con navegadores concretos, la integración de Microsoft a veces logra sacar unos puntos de ventaja. Además, aunque Linux corre más rápido en IA usando la CPU, Windows aún conserva una ventaja en el uso de la NPU (el motor de IA dedicado), simplemente porque hay más programas preparados para aprovechar ese chip.
Windows 11 ya roza el 67 % de cuota en Steam: es el SO más usado por los jugadores de PC
En este campo parece que lleva la delantera. Según los datos de la última encuesta de Valve, el 66,71 % de los usuarios de Steam emplea Windows 11, lo que supone un incremento de 0,11 puntos porcentuales respecto al mes anterior.
En este caso la rivalidad se da con el sistema anterior. De todos modos, Windows 10 sigue resistiendo mejor de lo previsto.
Aunque su fin de soporte llegó a finales del año pasado y muchos usuarios dependen ahora de actualizaciones de seguridad extendidas, el sistema aún representa el 27,79 % de los jugadores de Steam, con un aumento mensual de 0,28 puntos.
Los sistemas alternativos se reparten el porcentaje restante, con Linux alcanzando el 3,38 % y macOS el 2,01 %.
En cuanto al hardware, la encuesta refleja configuraciones muy definidas entre los jugadores. La NVIDIA GeForce RTX 4060 es la GPU más popular, con un 4,16 %, acompañada habitualmente por 16 GB de RAM, CPUs de seis núcleos, 8 GB de memoria gráfica y pantallas 1080p.
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