Desde el inicio de la invasión a Ucrania hace casi cinco años, los UAVs han tomado el control del frente, transformando el modelo clásico de guerra territorial en uno plenamente automatizado.
Muchas de estas aeronaves, como ha quedado sobradamente demostrado en suelo ucraniano, ya funcionan como robots letales, sembrando bajas entre las filas militares.
El empleo masivo de estos artefactos ha sido tal que los especialistas en salud mental han identificado un nuevo trastorno, bautizado como dronefobia, un trauma originado por el zumbido de estos aparatos sobrevolando las trincheras.
En el conflicto ucraniano, las fuerzas rusas han empleado un tipo concreto de drones para sembrar el pánico, fabricados por la industria de Irán: los célebres Shahed.
Estos artefactos resultan especialmente peligrosos en combate, dado que pueden ejecutar ofensivas coordinadas contra infraestructuras enemigas; en el contexto de enfrentamientos con Irán, se han registrado asaltos estratégicos contra objetivos en naciones del Mediterráneo oriental.
Uno de los casos documentados empleó cerca de 700 aparatos para tratar de superar el escudo antimisiles de Emiratos Árabes Unidos, aliado clave en la zona para Estados Unidos e Israel.
Así son los drones Shahed iraníes desplegados en Oriente Medio y Ucrania
Diversos medios han apodado al dron Shahed como “el Kaláshnikov de los cielos”; es decir, un sistema capaz de garantizar impactos militares, con fiabilidad contrastada en el teatro de operaciones.
En sus versiones más modernas, estos UAVs iraníes pueden cubrir una autonomía de 2.500 km, según ensayos operativos, además de transportar una carga explosiva de entre 30 y 50 kg.
Dicho de otro modo, los Shahed podrían alcanzar territorio chipriota, dentro de Europa, logro que ya alcanzó la República Islámica durante sus recientes campañas de represalia.
Con una envergadura de unos 3,5 m, estos mortíferos guardianes aéreos se han convertido en una de las inversiones más rentables para la guerra de Irán, ya que su precio apenas supera los 20.000 $.
De hecho, hasta Estados Unidos ha aprovechado su diseño para desarrollar modelos propios más económicos y de despliegue rápido.
En lo que respecta a territorio español, estos Shahed no tienen alcance suficiente, dada la limitación de esta tecnología, aunque Irán ha ido perfeccionando su arsenal.
Y, en el caso de los Shahed, Ucrania ha servido como banco de pruebas, por lo que se prevé que sus prestaciones UAV se incrementen.
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