Científicos han llevado a cabo un experimento que parece sacado del cine clásico de ciencia ficción. Concretamente, de dos películas: Matrix y La mosca. Lo que han hecho, básicamente, ha sido crear una simulación digital del cerebro de una mosca, y conectarlo a un cuerpo virtual capaz de moverse y reaccionar dentro de un entorno simulado.
Ya se sabe que la mosca de la fruta es uno de los organismos más empdos en numerosas pruebas de todo tipo por los especialistas. Sobre todo en aquello que tiene que ver con el cerebro y la neurociencia. Pero hasta ahora no se había planteado nada por el estilo. No obstante, por futurista que suene, los expertos han explicado cómo han llevado a cabo la simulación.
La mosca que parece sacada de Matrix
Lo que los científicos han pretendido hacer, tal y como ellos mismos han compartido en redes sociales, ha sido recrear digitalmente el cerebro de una mosca de la fruta, y permitir que ese mismo cerebro controle el comportamiento de un modelo virtual del insecto. El resultado ha sido una especie de “mosca digital” capaz de interactuar con su entorno utilizando las redes neuronales que existen en el cerebro real del animal.
¿Por qué han elegido los doctores precisamente una mosca de la fruta? La explicación en realidad es bastante sencilla. En los últimos años, los investigadores han logrado identificar y cartografiar prácticamente todas las neuronas del cerebro de la mosca de la fruta. Y lo que es más importante, han analizado en profundidad cómo se conectan entre sí.
Como es lógico, el cerebro de estos insectos es diminuto (sobre todo si se compara con el de otros animales de mayor tamaño), pero incluso así sigue siendo complejo. Para hacerse una idea, se compone de alrededor de 125.000 neuronas y decenas de millones de conexiones sinápticas. Es dicha complejidad lo que le convierte en un modelo ideal para intentar recrear un cerebro completo dentro de un sistema informático.
Para construir la simulación, los investigadores utilizaron los datos del mapa neuronal para reproducir digitalmente cómo interactúan esas neuronas. El modelo informático fue a su vez capaz de calcular en todo momento la actividad de la red neuronal simulada, imitando de esta forma las señales eléctricas y químicas que se producirían en el cerebro de verdad.
Una simulación virtual sorprendente
Para hacer que todo fuese en verdad funcional, los científicos conectaron esa red neuronal digital a un modelo virtual del cuerpo de una mosca. Este cuerpo digital era capaz de moverse en un entorno tridimensional simulado, mientras recibía estímulos sensoriales y también generaba respuestas motoras.
El experimento, como es lógico, ha llamado la atención de muchos expertos, que no han dudado en hacerse la pregunta del millón. Si es posible recrear el cerebro de una mosca en un entorno digital, ¿podría hacerse lo mismo con los de otros animales, incluidos los humanos? La mayor complejidad de estos últimos lo haría difícil. Difícil, pero tampoco imposible.





