La psicosis de la IA ya está sucediendo y los directores ejecutivos son especialmente propensos a sufrirla, según Aaron Levie, experto en computación y CEO de Box.
Levie destaca la diferencia entre ver demos impresionantes de IA y comprender cómo funciona realmente en el trabajo diario de una empresa. “Los directores ejecutivos son quienes más lejos están del trabajo real”, afirma.
Esto lleva a una “psicosis de la IA”, donde se confunde capacidad impresionante con automatización completa. Muchas empresas proyectan capacidades futuras que la tecnología aún no posee de manera fiable.

La diferencia entre demos controladas y la realidad en producción es enorme. La presión en Silicon Valley por no quedarse atrás en la revolución de la IA genera incentivos para exagerar expectativas.
La presión psicológica en Silicon Valley
El ambiente está empujando a algunos CEO a tomar decisiones precipitadas impulsadas por miedo competitivo más que por análisis realista. La IA lo está transformando todo, pero ¿en qué sentido?
Muchos altos ejecutivos están apostando por la IA de forma inadecuada, lo que puede ser peligroso. Levie advierte que la realidad de la IA es muy diferente a las demos y expectativas generadas.
“La IA reemplazará a trabajadores cualificados” es uno de los discursos que se han multiplicado en los últimos meses, junto con anuncios de agentes autónomos y despidos asociados a automatización.




