La Guardia Revolucionaria Islámica ha publicado a través del canal Sepah un comunicado en el que considera a 19 corporaciones tecnológicas ligadas a la inteligencia artificial como colaboradoras de Estados Unidos e Israel y, por tanto, objetivos legítimos. La IA queda formalmente clasificada como armamento bélico y cualquier firma relacionada con ella pasa a ser un blanco militar.
La relación incluye 18 compañías estadounidenses de IA y una del mundo árabe: Apple, Microsoft, Meta, Google, Amazon, Palantir, Nvidia, Intel, Cisco, Oracle, Dell, HP, IBM, JPMorgan Chase, Tesla, General Electric, Boeing, Spire Solutions y G42.
El texto sostiene que estas entidades son “el pilar para diseñar y localizar blancos” y advierte que “por cada asesinato o acto terrorista que se perpetre en Irán, se destruirá una instalación o unidad vinculada a dichas firmas”.
Las corporaciones de IA, en la diana de un conflicto
El escrito insta también a los empleados de estas compañías a evacuar los inmuebles donde operan en Oriente Medio, alejándose “al menos un kilómetro”.
Más allá de valorar la gravedad de la amenaza, dos hechos son innegables. Irán ha sido el primer escenario donde la IA se ha empleado como herramienta bélica para guiar drones y misiles, tomar decisiones estratégicas y seleccionar objetivos.
Además, la huella de estas compañías tecnológicas en Oriente Medio es descomunal y el riesgo resulta tangible.
Las naciones petro-golfo, rebosantes de divisas, han erigido numerosos centros de datos para la IA estadounidense porque eran, hasta hoy, territorios estables, con gran capacidad de inversión y energía barata.
Según recopila el medio TBW, Microsoft ha destinado 15.000 millones de dólares a sus operaciones en los Emiratos Árabes Unidos. Amazon financia con 5.000 millones un centro de IA en Riad. Oracle, Cisco y Nvidia anunciaron una alianza con OpenAI para levantar un campus de IA en territorio emiratí. Google y Amazon Web Services están construyendo nubes de centros de datos. Solo Oracle ha comprometido 156.000 millones de dólares para infraestructura de IA.
El analista TD Cowen calcula que la inversión total de EE. UU. en Oriente Medio supera los 600.000 millones de dólares en 2026, y el 75 % se vincula con la IA. Toda esa masa de capital puede desaparecer (literal y figuradamente) a causa del ataque de Estados Unidos a Irán.
Un conflicto estancado que mantiene en jaque a la IA
Si te preguntas por qué la guerra lleva semanas sin avances y Donald Trump lanza advertencias que no cumple, la explicación radica aquí. Una guerra total o una invasión podrían pulverizar la infraestructura de IA de estas compañías, provocar caídas y bloqueos del servicio, además de evaporar inversiones millonarias. Lo mismo cabe decir del petróleo.
Puedes evacuar edificios, pero no puedes desplazar centros de datos, que son blancos frágiles. Y la amenaza de la Guardia Revolucionaria no es solo física. Cuenta con hackers de élite capaces de inhabilitar estas infraestructuras y causar el mismo daño que una bomba.
Resulta arduo anticipar qué ocurrirá, porque Donald Trump es impredecible e Irán actúa con fervor religioso. Las firmas de IA rezan porque saben que ninguno de los líderes enfrentados merece confianza.
Lo cierto es que los centros de datos de IA cambiarán para siempre. Convertidos en blancos militares, dejarán de ser instalaciones civiles para ser asumidos por los ejércitos con el fin de blindar su seguridad.
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