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Alan Turing, padre de la informática moderna: "Es posible que las máquinas lleguen a pensar… pero no como nosotros"

Alan Turing, padre de la informática moderna: "Es posible que las máquinas lleguen a pensar… pero no como nosotros"

Alan Turing es uno de los grandes nombres en la historia de la tecnología y la informática. Para muchos, se trata de algo parecido al padre de los ordenadores modernos. Ahora, su vocación visionaria sigue estando más vigente que nunca, sobre todo por la indudable relación que existe entre el auge de la inteligencia artificial, los robots y una de sus frases más célebres. 

“Es posible que las máquinas lleguen a pensar… pero no como nosotros”. Cuando se trata de citas importantes del siglo XX, este aforismo tecnológico siempre sale a relucir. ¿Pero fue eso lo que Turing expresó literalmente? Y lo que es más importante, ¿qué quería decir en concreto? Aunque se trató de un mensaje bastante claro, sus interpretaciones no siempre son precisas.

Alan Turing y el futuro de las máquinas

El sistema Turing en contra de la IAMontaje/Freepik/Wikipedia

Lo primero es situarse, concretamente en los años 30 del siglo pasado. Cuando Alan Turing comenzó a desarrollar su trabajo (que quedaría para la posteridad), la informática tal y como la conocemos estaba aún en pañales. Él, en cambio, fue capaz de ingeniar máquinas que de alguna forma eran capaces de procesar información de forma autónoma. No como ahora, pero fue un gran avance.

Sin embargo, su visión sobre la inteligencia artificial no surgiría formalmente hasta 1950. Fue entonces cuando publicó el artículo Computing Machinery and Intelligence. En él, Turing planteó una pregunta fundamental: “¿Pueden pensar las máquinas?”. Para responderla, introdujo lo que hoy conocemos como el Test de Turing, una famosa prueba capaz de analizar el comportamiento artificial.

La idea en general estaba bastante clara: la inteligencia no se mide únicamente por el origen del pensamiento, sino por su efecto observable. Es decir, Turing adelantó un concepto que hoy sigue guiando la investigación en IA: la capacidad de aprender y adaptarse. Pero siempre partiendo de la base de que los procesos internos son diferentes a los del cerebro humano. Muy diferentes.

Mientras los humanos piensan mediante neuronas, emociones y experiencias, las máquinas operan mediante algoritmos, datos y redes neuronales artificiales. Esto no significa que su inteligencia sea inferior, sino diferente. Turing comprendió que la IA podría superar limitaciones humanas, realizando cálculos, análisis y predicciones a velocidades y escalas que nuestra mente no podría alcanzar.

Un visionario que se adelantó a su tiempo

Lo que está claro es que la visión de Alan Turing tiene hoy más importancia que nunca. En cierta manera, se ajusta más a la actualidad moderna, un siglo después de haberla expuesto el matemático, que en su momento. Y esto se debe, principalmente, a la inteligencia artificial. Sobre todo en un momento en el que esta genera más incertidumbres que ilusiones.

Por eso no resulta extraño que la gente vuelva también una y otra vez a Alan Turing, a su visión de la tecnología, casi como si se tratara de un profeta capaz de aclarar algo que a los demás se nos está pasando por alto. Quizá sea así o quizá no, pero lo que está claro es que se trató de un auténtico adelantado a su tiempo.

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