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EE.UU. reanuda ataques contra Iran: la escalada que sacude el Golfo Persico

Explosiones en Bandar Abbas tras los ataques del CENTCOM en el Golfo Pérsico

El cielo sobre Bandar Abbas ardió: el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó haber retomado su ofensiva sobre zonas iraníes, una respuesta contundente al derribo previo de uno de sus helicópteros por tropas de la República Islámica. La orden llegó directamente desde Pete Hegseth, secretario de Defensa, en una reunión clave en la base aérea MacDill, Florida.

Ante un grupo de periodistas, Hegseth dejó claro el tono: “El CENTCOM estará muy ocupado esta noche porque el presidente Trump dijo que atacaremos con fuerza a Irán, y así será. Lo haremos con contundencia, en nuestros propios términos, en los objetivos que mejoren el entorno donde podemos operar y que socaven las capacidades que Irán pretende tener”.

El funcionario también destacó el papel de las fuerzas armadas estadounidenses en la protección del transporte marítimo comercial. Según sus palabras, “hemos estado protegiendo el transporte marítimo comercial que atraviesa el estrecho de Ormuz, con un volumen de más de 100 millones de barriles que han transitado por él, incluso de noche, protegidos por Estados Unidos de una manera que Irán no puede detener”.

Reunion en la base aerea MacDill con Pete Hegseth y altos miembros del ejercito de EE.UU.
El gobierno estadounidense lleva miles de millones de dólares gastados en municiones que le son entregadas al Comando Central para que seguir adelante con la guerra en Irán. (Crédito: U.S. Navy vía AP)

La respuesta del CENTCOM y las explosiones en el Golfo

Horas después de las declaraciones de Hegseth, el CENTCOM emitió un comunicado en X (antes Twitter) anunciando el inicio de nuevos ataques: “Las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos comenzaron a lanzar ataques adicionales de autodefensa hoy a las 5:15 p.m. (hora del este) contra múltiples objetivos en Irán bajo la dirección del comandante en jefe. Los ataques son en respuesta a la agresión injustificada y continua de Irán”.

La agencia de noticias semioficial iraní Mehr reportó explosiones en Bandar Abbas, Minab y la isla de Qeshm, causadas por proyectiles. Por su parte, la agencia IRIB añadió que un punto en Kergan Minab fue atacado con “proyectiles enemigos” hasta en cinco ocasiones, mientras que la ciudad de Sirik, en la provincia de Hormozgan, enfrentó una situación similar.

El estrecho de Ormuz: el epicentro de la tension

Los puntos atacados se ubican cerca del estrecho de Ormuz, una zona estratégica compartida entre Omán e Irán que permanece cerrada a la navegación desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos inició sus bombardeos contra Irán con el argumento de frenar su proceso de enriquecimiento de uranio con fines militares.

Más allá de los hechos, lo que emerge es un patrón de escalada donde cada acción genera una reacción más contundente. La pregunta no es solo cuándo terminará este ciclo, sino qué costos humanos y geopolíticos dejará a su paso.

¿Qué significa esta nueva ronda de ataques para el equilibrio de poder en una de las regiones más volátiles del mundo?

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El estrecho de Ormuz como tablero de la nueva guerra fría energética

La reanudación de los ataques estadounidenses contra Irán no es solo una respuesta militar, sino un movimiento calculado en el tablero geopolítico del Golfo Pérsico. El estrecho de Ormuz, epicentro de la tensión, se ha convertido en el símbolo de un conflicto donde el control del flujo energético define el poder global. La protección del transporte marítimo comercial, mencionada por Hegseth, no es casual: es la materialización de una estrategia que busca garantizar la hegemonía sobre una ruta por la que transitan recursos críticos para la economía mundial.

Lo que esto revela es una dinámica de escalada donde cada acción —desde el derribo del helicóptero hasta los ataques a Bandar Abbas, Minab y Qeshm— refuerza un patrón: la región se ha convertido en un escenario donde la disuasión y la respuesta inmediata son la moneda de cambio. La declaración de Hegseth sobre operar en sus propios términos sugiere una doctrina de acción preventiva, donde la contundencia no es solo táctica, sino un mensaje a actores regionales y globales.

La pregunta clave ahora es cómo este ciclo de represalias redefine las reglas del juego en el Golfo. Si el estrecho de Ormuz sigue cerrado, el mundo enfrenta un escenario donde el acceso a recursos energéticos se vuelve un arma de presión, y donde la seguridad marítima depende de la capacidad de una potencia para imponer su voluntad sobre el territorio de otra.

¿Hacia dónde lleva esta escalada?

La respuesta yace en la paradoja del poder: Estados Unidos demuestra su capacidad para proyectar fuerza a distancia, pero cada ataque también expone los límites de su influencia. Irán, por su parte, ve cómo su soberanía territorial se convierte en el campo de batalla de una guerra asimétrica. En este contexto, el estrecho de Ormuz no es solo un punto geográfico, sino el termómetro de un orden internacional en transición, donde la energía y la seguridad se entrelazan de manera irreversible.

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