Lo que acabas de leer es real: una técnica constructiva probada en China sorprende al planeta alcanzando la proeza de montar un edificio completo en apenas 28 horas. El responsable es Broad Group, compañía que busca desafiar los paradigmas de la ingeniería mediante la producción en serie de módulos prefabricados.
Según detalla South China Morning Post, gracias a esta propuesta un bloque de diez pisos que normalmente demandaría meses o años puede hallarse terminado en poco más de un día.
El secreto no radica en apresurar los trabajos en la obra, sino en trasladar la mayor parte del proceso a planta, donde los tiempos son privados y no públicos; así, los viandantes no presencian el desarrollo mientras transitan junto al solar donde se alzará la futura estructura.
En qué consiste el sistema para levantar un edificio en 28 horas
La base del avance es la construcción off-site, que fabrica los componentes principales en un recinto industrial. Los módulos engloban muros, cubiertas, redes eléctricas, tuberías y hasta acabados básicos.
Luego, cada pieza se traslada en camiones hasta el predio donde se emplazará la torre. Allí, grúas especializadas disponen cada bloque en su sitio exacto siguiendo un plano previamente calculado.
En términos sencillos: la estructura se arma como un juego de piezas colosales, optimizando recursos y reduciendo el cronograma a entre 24 y 30 horas.
El montaje se realiza con tornillos y pernos de alta resistencia, sin depender únicamente del concreto. Una vez ubicados todos los módulos, los técnicos conectan los servicios esenciales como electricidad, agua y drenaje. Esta estrategia permite que el procedimiento global sea mucho más veloz que el sistema tradicional.
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El material crucial para este modelo constructivo
Uno de los pilares del método es el uso de una configuración de acero denominada B-Core. Se trata de láminas de acero reforzadas que ofrecen rigidez estructural con menor peso que el hormigón convencional.
Al ser más ligero, simplifica el transporte y el ensamblaje. Además, este diseño resiste movimientos sísmicos, elevando el grado de seguridad. Según sus creadores, el sistema cumple normas internacionales de solidez y estabilidad.
Otra ventaja es que, al emplear uniones mecánicas en vez de materiales permanentes, el inmueble puede desensamblarse en el futuro si se requiere, algo impensable en las edificaciones clásicas.
El éxito de esta tecnología ha despertado interés en otras latitudes. Estados Unidos, Japón, Singapur y varios países europeos han empezado a adoptar la construcción modular para viviendas, hospitales y oficinas. En China, sin embargo, ya se han erigido edificios de hasta diez niveles.
La edificación modular industrializada se perfila como una alternativa viable de cara al futuro, al combinar rapidez, eficiencia y control de calidad. Asimismo, disminuye el desperdicio de materiales y reduce el uso de cemento.
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