La tradición del muscle building no se interrumpe en el clan Arnold Schwarzenegger. A sus 78 primaveras, el múltiple monarca de Mr. Olympia se ha erigido en guía principal de su vástago Joseph Baena (28), quien está a punto de dar el salto definitivo: su primera competición profesional sobre un escenario.
Según publica Daily Mail, Schwarzenegger ha compartido jornadas de hierro con Baena en el mítico Gold’s Gym de Venice, California, en los últimos días previos al NPC Natural Colorado State, certamen que impone estrictos filtros antidopaje, con análisis de sangre y detector de mentiras de media hora para asegurar competencia 100 % natural.
El joven ha mostrado fragmentos de sus rutinas en redes, donde se lo observa levantando cargas mientras su progenitor corrige ángulos y tiempos.
En una de esas publicaciones, Baena resume la máxima que le inculca su padre con una frase que evoca la vieja guardia: “Hay que sorprender al músculo”.
Un clip al que accedió TMZ retrata al protagonista de Terminator ajustando la postura de su hijo para exhibir con mayor énfasis cada fibra.
Metamorfosis muscular exprés
El debut de Baena llega tras una transformación acelerada. Como detalla Men’s Health, el joven logró aumentar más de 8 kg de tejido magro en solo ocho semanas, cifra que refleja la exigencia de su preparación.
En declaraciones a ese medio, explicó que entrena dos horas diarias, seis veces por semana, priorizando aislamientos y rutinas agotadoras.
“Lo más valioso que aprendí de mi viejo fue dejar de contar hasta diez. Se trata de ir al fallo y regalar esas repeticiones extra, hasta sentir que te mueres”, relató.
Joseph nació del vínculo entre Arnold Schwarzenegger y Mildred Baena, la empleada doméstica con quien el actor mantuvo una relación paralela durante su matrimonio con la periodista Maria Shriver. La noticia salió a la luz en 2011 y precipitó el fin de unión de más de dos décadas.
Baena se crió junto a su madre en Bakersfield, California, lejos del reflector que rodeaba a su progenitor. Con los años, ambos forjaron una relación estrecha, especialmente en el gimnasio.
“Es un papá extraordinario. Es mi mayor referente y el ser más brillante que conozco”, dijo en 2023. Aunque también aclaró que quiere labrarse su propio camino: “Mi padre es de la vieja escuela; no cree en los favores. Piensa que el esfuerzo da frutos, y yo comparto esa filosofía”.
Sesenta años de pasión por el hierro
Schwarzenegger lleva ligado al culturismo desde los 15 años, lo que suma más de seis décadas transpirando en salas de pesas.
En su época dorada, durante los 70 y 80, entrenaba hasta cinco horas diarias con volumen brutal, superseries y pirámides que le valieron siete coronas de Mr. Olympia y estatus de leyenda.
Hoy, a sus 78 años, su método se ajustó: según Men’s Health, sus sesiones actuales duran unos 90 minutos y priorizan máquinas para minimizar riesgos, adaptándose a los límites de la edad sin perder constancia.
Su espíritu, no obstante, permanece: “Nada cambiará; seguiré entrenando hasta mi último aliento, disfrutando cada minuto en el gimnasio”, afirmó recientemente.
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