La representación diplomática de Estados Unidos en Arabia Saudita fue blanco de una ofensiva con vehículos aéreos no tripulados en Riad, generando un fuego controlado y desperfectos leves en la infraestructura, según confirmaron funcionarios saudíes y voceros diplomáticos.
Reuters indica que una detonación seguida de llamas afectó el recinto ubicado en la zona residencial para cuerpos consulares, donde se agrupan legaciones extranjeras y viviendas oficiales.
El Ministerio de la Defensa saudí difundió en la red social X que dos drones chocaron contra la sede consular, provocando “un incendio circunscrito y desperfectos materiales de poca consideración en el inmueble”.
De acuerdo con el Departamento de Estado, citado por The Wall Street Journal, los artefactos impactaron la azotea y el perímetro de la legación. El inmueble fue resguardado y no hubo personas heridas.
El suceso se da en medio de una escalada regional tras bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán durante el fin de semana. Teherán respondió con salvas de misiles y drones contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses, incluyendo Arabia Saudita.
Como medida de precaución, la legación ordenó “refugio en el lugar” a su personal en Riad, Yeda y Dahran, además de restringir desplazamientos no prioritarios a instalaciones castrenses de la zona.
El hecho ocurre un día después de que las embajadas de EE.UU. en Kuwait y Jordania recibieran amenazas. En Amán, el personal fue evacuado de forma temporal.
“Como medida preventiva, todo el personal de la embajada ha abandonado transitoriamente el complejo diplomático por una amenaza”, señaló un comunicado en redes.
En Washington, Donald Trump adelantó que las operaciones militares podrían extenderse entre cuatro y cinco semanas. El secretario de Estado Marco Rubio instó a los ciudadanos estadounidenses a abandonar la mayor parte de Oriente Medio ante “riesgos severos de seguridad”.
La advertencia incluye a Baréin, Egipto, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Catar, Arabia Saudita, Siria, EAU y Yemen. La creciente tensión en la región, que alberga grandes comunidades de expatriados y clave infraestructura energética, ha elevado la preocupación global sobre una posible expansión del conflicto.
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