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Almacenar imágenes en CD es una pésima opción

Guardar fotos en un CD no es una gran idea

Existió una época, sobre todo en los noventa y años posteriores, en la que era costumbre archivarlo todo en un disco compacto, un sistema que transformó el sector, aunque con el tiempo resulta uno de los menos convenientes a considerar.

Esto ocurre porque la resistencia de los componentes no es la más indicada para un soporte que pretenda conservar información valiosa durante generaciones, como pueden ser imágenes de una escapada o grabaciones de seres queridos para la memoria.

Los CD o discos ópticos padecen un mal llamado disco rot, un deterioro que se intensifica con los lustros, dado que el aluminio puede presentar oxidación irreversible.

Es decir, si el disco inicia ese proceso de desgaste, perderás todos tus ficheros almacenados, y es un problema bastante común, ya que el compacto es muy vulnerable a la temperatura o a las condiciones del entorno.

Si un CD ya no se halla en buen estado, lo advertirás principalmente observando a contraluz su cara plateada, ya que aparecerán pequeñas motas oscuras muy similares a restos de grasa.

En resumen, si aún conservas documentos en algún CD que desees proteger, revísalos ahora mismo y opta por cualquiera de las soluciones disponibles.

Si aún retienes archivos en un CD, transfierelos de inmediato a otro soporte

En el ámbito de la protección digital, existe una máxima no escrita para resguardar los ficheros: la norma 3-2-1: 3 réplicas de la información, en 2 medios distintos y otra en un emplazamiento diferente para evitar pérdidas.

Aunque resulta algo extremo para un usuario doméstico, la idea de almacenar documentos cruciales y recuerdos en un CD no es la más acertada, y menos tras décadas, pues la degradación se volverá más patente.

Durante la década de los 90, se prometía que podrían durar lustros y más lustros sin contratiempos, aunque tal como ha confirmado el presente, lo más aconsejable es elegir cuanto antes otras alternativas mucho más perdurables.

En el campo de los soportes ópticos de almacenamiento, la vía más habitual sería la M-DISC, que en teoría alcanzaría siglos de vida útil.

Sin embargo, las opciones actuales pasan inexorablemente por adquirir un SSD, ya que estos aguantan mejor el transcurso del tiempo, son relativamente complicados de dañar y ofrecen mayor compatibilidad.

Hoy en día, los USB son el patrón de conectividad habitual, y encontrar un lector de CDs se ha vuelto algo raro, por lo que en el futuro probablemente se recuerde como un objeto de coleccionista.

Además, una solución muy aconsejable consiste en alojar tus archivos en la nube e invertir en un proveedor de confianza, al menos como vía complementaria para un SSD o HDD.

En definitiva, lo mejor que puedes hacer si aún posees algún CD con imágenes es migrarlo todo cuanto antes a otro tipo de almacenamiento, si no deseas que el paso de los años acabe borrando los recuerdos.

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