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He dejado Linux tras 8 años por Windows 11": la confesión de un experto que ha enfurecido a la comunidad: "Para ser claro, creo que solo soy un pragmático"

Un hombre con gafas sentado frente a una computadora con Windows 11

Durante años, la pelea entre Linux y Windows ha sido casi un deporte nacional entre programadores y usuarios, con noticias ocasionales sobre cómo un creador o experto critica uno u otro sistema operativo.

En realidad, poco tienen que ver uno con otro. Linux es para quienes quieren control total, para trastear hasta el último detalle y personalizarlo todo. Windows, en cambio, es la opción cómoda, con más juegos, más soporte y, claro, menos dolores de cabeza para el usuario básico.

El caso de un desarrollador que pasó ocho años en Linux y decidió cambiar a Windows es un ejemplo interesante. Con experiencia en distribuciones como Ubuntu, Arch, Fedora e incluso NixOS, y acostumbrado a trabajar con Python, Rust y Neovim, pensaba que su regreso a Windows sería temporal. Sin embargo, se sorprendió.

“Hace poco volví a Windows 11 después de pasar los últimos 8 años como usuario (casi) a tiempo completo de Linux, y me ha impresionado muchísimo lo mucho que ha avanzado el sistema operativo”, comenta. Reconoce que extraña algunas herramientas de Linux, como el gestor de archivos Dolphin o el terminal Konsole, pero las diferencias prácticas le hicieron quedarse.

Una de las razones que más lo empujaron a este cambio fueron los videojuegos. A pesar de que Proton ha mejorado mucho, su experiencia con mods y sistemas antitrampas le hacía la vida imposible.

“Solo quería descargar el juego, poner algunos mods y jugar sin problemas con capas de compatibilidad”, explica. Además, reconoce que la realidad virtual funciona mejor en Windows.

Otro gran problema fue la eterna transición entre Wayland y X11 en Linux, que le provocaba fallos con el streaming en Discord. “Tenía problemas con el tinte verde o negro en la pantalla, pequeños cortes de audio y más”, explica, frustrado por las complicaciones técnicas que, en Windows, simplemente no existen.

Y no fueron solo esas las piedras en el camino, ya que también menciona pantallas negras tras la suspensión, software especializado que no funcionaba bien y errores con sistemas de archivos como Btrfs. Esto, sumado al desgaste de los años, lo llevó a probar Windows 11.

Dos descubrimientos importantes en Windows 11 que le dieron una grata sorpresa

Comenta que lo que realmente le cambió la experiencia fueron dos cosas: el gestor de paquetes Scoop y WSL2.

“Probé winget y lo odié, me parecía un script torpe que deja basura por todos lados”, explica. Pero Scoop, dijo, “es el verdadero gestor de paquetes. Instala aplicaciones portátiles en un solo directorio limpio y organiza todo de manera ordenada. Desde Neovim, Git, Python, hasta Rust, todo se instala con un simple comando. Simplemente funciona, sin líos”.

La segunda sorpresa fue WSL2, el Subsistema de Windows para Linux, que le ofrece un kernel real de Linux dentro de Windows, sin complicaciones ni errores de escritorio. Pese a que lo usó poco, comenta que valoró mucho poder ejecutar herramientas como adb o scripts Linux cuando lo necesitaba. “Apenas lo uso porque Scoop ya tiene versión nativa para casi todo”, añade.

“Después de limpiar un poco Windows para quitar “bloatware” con ReviOS Playbook, instalé Scoop, configuré mis juegos y software, y el trasteo pasó de ser frustrante a divertido”, afirma.

Con todo esto, su reflexión tras dar el paso es bastante clara. “Linux me obligaba a pasar más tiempo arreglando problemas que disfrutando. Con Windows, después de la configuración inicial, pasé a personalizar a gusto, instalar mods y optimizar flujos de trabajo”.

Si bien es cierto que reconoce que cada sistema operativo tiene sus defectos, parece que ahora tiene favorito: “Para ser claro, creo que solo soy un pragmático. No odio Linux. Todavía creo que el sistema de archivos de Windows apesta, y que depurar problemas ahí es más complicado que en Linux con sus herramientas como dmesg o journalctl”.

Pero al final eligió “la herramienta que menos fricción me genera para hacer mi trabajo y jugar”. Que precisamente sea tan sencillo de ejecutar todo sin problemas le ha hecho quedarse en Windows 11 para su día a día.

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El desarrollador que se rindió: de Linux a Windows 11

Durante ocho años, un desarrollador utilizó Linux como su sistema operativo principal, trabajando con distintas distribuciones como Ubuntu, Arch, Fedora e incluso NixOS. Sin embargo, decidió cambiar a Windows 11 y su experiencia ha generado un gran debate en la comunidad.

El desarrollador, que utilizaba herramientas como Python, Rust y Neovim, reconoció que extrañaba algunas herramientas de Linux, como el gestor de archivos Dolphin o el terminal Konsole. Sin embargo, las diferencias prácticas en Windows 11 lo hicieron quedarse.

Una de las razones principales para el cambio fue la experiencia con los videojuegos. A pesar de que Proton ha mejorado mucho, su experiencia con mods y sistemas antitrampas le hacía la vida imposible en Linux. Además, la realidad virtual funciona mejor en Windows.

Otro problema importante fue la eterna transición entre Wayland y X11 en Linux, que le provocaba fallos con el streaming en Discord. “Tenía problemas con el tinte verde o negro en la pantalla, pequeños cortes de audio y más”, explicó.

Descubrimientos sorprendentes en Windows 11

El desarrollador destacó dos herramientas que le cambiaron la experiencia en Windows 11: el gestor de paquetes Scoop y WSL2. “Scoop es el verdadero gestor de paquetes. Instala aplicaciones portátiles en un solo directorio limpio y organiza todo de manera ordenada”, afirmó.

WSL2, el Subsistema de Windows para Linux, también le ofreció un kernel real de Linux dentro de Windows, sin complicaciones ni errores de escritorio. “Apenas lo uso porque Scoop ya tiene versión nativa para casi todo”, añadió.

La reflexión del desarrollador

La reflexión del desarrollador tras dar el paso es clara: “Linux me obligaba a pasar más tiempo arreglando problemas que disfrutando. Con Windows, después de la configuración inicial, pasé a personalizar a gusto, instalar mods y optimizar flujos de trabajo”.

Reconoce que cada sistema operativo tiene sus defectos, pero parece que ahora tiene favorito: “Para ser claro, creo que solo soy un pragmático. No odio Linux. Todavía creo que el sistema de archivos de Windows apesta, y que depurar problemas ahí es más complicado que en Linux con sus herramientas como dmesg o journalctl”.

Finalmente, eligió “la herramienta que menos fricción me genera para hacer mi trabajo y jugar”.

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