Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, ha reabierto el debate sobre el verdadero estado de la inteligencia artificial al asegurar públicamente que la AGI, la llamada inteligencia artificial general, ya es una realidad.
Sin embargo, sus declaraciones posteriores han introducido matices que evidencian la distancia entre el entusiasmo del sector y las capacidades actuales de esta tecnología.
Durante una entrevista con Lex Fridman, Huang fue directo: “Creo que hemos logrado la AGI”. La afirmación, realizada sin rodeos, tuvo un fuerte impacto, donde no existe consenso sobre qué se considera realmente inteligencia general.
La AGI suele definirse como un sistema capaz de igualar o superar la inteligencia humana en tareas generales. En este caso, la conversación partía de una definición concreta: una IA capaz de realizar el trabajo de una persona, incluyendo crear y gestionar una empresa tecnológica de éxito valorada en más de 1.000 millones de dólares.
Al ser preguntado por el plazo, Huang no dudó: “Creo que es ahora”. No obstante, introdujo un matiz clave: “Has dicho mil millones y no has dicho para siempre”, sugiriendo que su interpretación de la AGI podría referirse a logros puntuales más que a una inteligencia sostenida comparable a la humana.
Esta ambigüedad se refuerza con otras declaraciones del directivo. En relación con el uso actual de la inteligencia artificial, reconoció ciertos límites: “Mucha gente lo usa durante un par de meses y luego se apaga”. Además, fue tajante sobre el alcance real de estos sistemas: “Las probabilidades de que 100.000 de esos agentes construyan Nvidia son cero por ciento”.
En paralelo, Huang también ha criticado a los profesionales que no aprovechan al máximo estas herramientas. En otra intervención, advirtió: “Si ese ingeniero de 500.000 dólares no consume al menos 250.000 dólares en tokens, voy a estar profundamente alarmado”.
Además, explicó cómo Nvidia está integrando estos recursos en su estrategia interna: “Van a ganar varios cientos de miles de dólares al año, su salario base. Voy a darles probablemente la mitad de eso adicional en tokens para que puedan amplificarse 10 veces”.
En conjunto, sus declaraciones reflejan una clara tensión dentro del sector tecnológico. Por un lado, se habla de avances cercanos a la inteligencia humana; por otro, se reconoce que estos sistemas aún requieren supervisión, inversión y un uso intensivo por parte de las personas.
Así, la AGI, al menos por ahora, parece situarse más cerca de una interpretación optimista que de un consenso real en la industria.




