En la película Minority Report, la inteligencia artificial era capaz de adelantarse a los delincuentes. Saber cuándo alguien iba a comerte un crimen antes de que este se llevase a cabo. Pues bien, da la sensación de que la IA ya está bastante próxima a la ciencia ficción. Ahora ya es capaz de saber cuándo un conductor puede ser peligroso, y solo con verle la cara.
Eso al menos es lo que aseguran investigadores de la Edith Cowan University, quienes han desarrollado un sistema de lo que ellos mismos denominan como “visión artificial”, capaz de adelantarse a las intenciones de la gente al volante. ¿Lograrán de esta forma que los controles de alcoholemia y ese tipo de pruebas actuales pasen en algún momento a ser historia?
La IA que analiza el peligro de los conductores
Según los expertos, existen tres características que hacen que un conductor se convierta en un peligro al volante. El primero, claro, el consumo de alcohol u otras sustancias capaces de reducir las capacidades del sujeto. En segundo lugar, el cansancio. Tampoco es ningún secreto que la fatiga es la culpable de numerosos accidentes. Y por último, el enfado. Estar rabioso.
Lo que dicen los científicos, como recogen medios internacionales, es que su inteligencia artificial es capaz de leer estas circunstancias en los rostros de la gente, y así detectar a las primeras de cambio cuando un conductor es una amenaza. ¿Y cómo lo han conseguido? Pues igual que con cualquier otra inteligencia artificial: entrenando al sistema sin descanso.
En este caso, con miles de vídeos de rostros humanos. De esta forma, se supone que el algoritmo es capaz de analizar los gestos de una persona e identificar en qué estado se encuentra. Por ejemplo, prestando atención a la frecuencia y al ritmo de su parpadeo, al movimiento de los ojos, a la tensión de los músculos faciales, a la forma de mover la cabeza, y ese tipo de detalles.
Los expertos también hablan de otra cuestión muy importante: las microexpresiones. Quizá para alguien no demasiado observador, estas no tengan por lo general mucha importancia. Pero una IA entrenada, dicen, sí repara en ellas. Y estas son capaces de advertir cuando una persona está enfadada, cansada, tiene sueño y demás. También cuando está superada por el estrés.
Un nuevo sistema de seguridad al volante
La tecnología parece estar ahí y, aunque ciertamente suene un poco a ciencia ficción, todo sugiere que se irá perfeccionando poco a poco. La gran pregunta es, ¿cómo podría aplicarse desde un punto de vista práctico? Los responsables de la investigación creen que una buena forma sería integrar esta inteligencia artificial en los propios coches. Como una especie de sistema de seguridad.
No obstante, hay un inconveniente. ¿Qué pasa con la privacidad de los conductores? ¿No sería una medida contra la misma contar con cámaras que, de alguna forma, estuviesen constantemente analizando lo que se hace? El debate, desde luego, está servido. Y aunque la tecnología es nueva, la pregunta no tanto. ¿Privacidad o seguridad? Todo no se puede tener en esta vida.





