OpenAI sorprendió al mundo con su decisión la semana pasada de cerrar Sora, su aplicación para generar vídeos con inteligencia artificial para la que incluso había llegado a un acuerdo multimillonario con Disney y a la que muchos consideraban su producto más importante desde ChatGPT.
Esto ha hecho que en muy pocos días se difundan teorías de todo tipo sobre las causas sin ninguna base. Por ejemplo, hay quienes afirman que su corto periodo de existencia podría explicarse por la necesidad de alimentar con datos de los usuarios a sus otros sistemas.
La realidad, como casi siempre, es mucho más sencilla y tiene mucho más sentido que las teorías de la conspiración que se escuchan en algunos círculos, como ha recogido una investigación realizada por The Wall Street Journal.
Sora era un agujero de dinero y usuarios
El motivo real del cierre de Sora no es otro que el económico, ya que OpenAI no logró obtener el impulso entre los usuarios y en los ingresos que esperaba.
Sora atrajo mucha atención cuando se lanzó en febrero de 2024, lo que le permitió crecer hasta el millón de usuarios después del lanzamiento de su aplicación para móviles hace medio año.
No obstante, su cifra de usuarios media se había estancado en menos de 500.000 personas, muy por debajo de los objetivos marcados por OpenAI y a años luz de su herramienta más conocida, ChatGPT, que cuenta con más de 900 millones de usuarios activos semanales, 50 millones de ellos de pago.
Además, los costes de su funcionamiento eran realmente altos, ya que la generación de vídeos es una de las tareas que más infraestructura requiere. Se estima que Sora costaba 1 millón de dólares al día a OpenAI, lo que acaba suponiendo pérdidas.
Los recursos de Sora se usarán para otras IA de OpenAI
El cierre de Sora se explica también por el momento en que se produce, ya que OpenAI está sumida en un viaje para rentabilizar al máximo sus herramientas de IA con el foco en las empresas y los programadores, para neutralizar el avance de rivales como Anthropic.
En lugar de liberarse, la capacidad de cálculo de los chips de IA que se usaban para Sora se emprán para una nueva herramienta, conocida internamente como Spud, centrada en los usuarios profesionales y aún por anunciarse.
Podría tratarse de la superapp con todas sus IAs juntas de la que se ha hablado antes, que es uno de los argumentos con los que busca seguir creciendo antes de la posible salida a bolsa de la compañía de Sam Altman.
A esto se sumarán también sus esfuerzos en robótica y en su enigmático primer dispositivo, diseñado por Jony Ive, creador del iPhone.




