La inteligencia artificial se ha introducido en buena parte de los procesos de programación y desarrollo de código, una tecnología de la que se dice y se esperaba que ayudaría a los ingenieros y otros perfiles similares a agilizar sus tareas, cuando lo que está haciendo es poner palos a sus ruedas.
La IA presenta tantas ventajas que raro es el profesional de la informática que no la utilice en su día a día. Así lo reveló hace poco una encuesta realizada por el equipo de Investigación y Evaluación de DevOps (DORA) de Google, en el que se indicaba que el 90% de los encuestados afirmó usarla en el trabajo.
Más del 80% de los casi 5000 perfiles tecnológicos encuestados, por otra parte, afirmó que la tecnología había impulsado su productividad, tal y como recoge la publicación Scientific American, que ha expuesto cuál es el problema al que se enfrentan los que trabajan con la IA.
La IA permite trabajar más rápido, pero no es necesariamente eficaz
La inteligencia artificial puede generar código para aplicaciones web y móviles, así como para herramientas de gestión de datos y cualquier tipo de programa informático, automatizando algunos procedimientos que suelen ser monótonos.
En muchas ocasiones es tan rápida y eficaz que no es necesario que, quienes utilizan estas herramientas, tengan conocimientos previos sobre informática o desarrollo. Esto es lo que ha hecho a muchos pensar hasta qué punto es necesario formarse en determinadas materias (y, con ello, perder tiempo y energía) si esta tecnología puede solucionar cualquier situación como esta.
Si bien es cierto que la IA puede ser de gran ayuda en el procedimiento de desarrollo y, en cierto modo, puede quitarle el trabajo a los desarrolladores, estos siempre serán necesarios para llevar a cabo las comprobaciones de los resultados obtenidos por la IA. En ocasiones, son erróneos o contienen alucinaciones.
Y no solo esto, sino que también deben ir creando código a medida que la IA les va proporcionando ciertos resultados, así como ajustar lo que ésta les ofrece o guiarla para que se dirijan a una respuesta concreta. Por otro lado, deben moldearla para que cumplan los estándares de sus organizaciones.
Menos tareas, pero más tiempo para organizar las ideas y corregirlas
Todo eso no solo requiere un esfuerzo, sino también tiempo, motivo por el que la inteligencia artificial no está agilizando tanto las tareas de programación como debería y eso es algo que ha avanzado recientemente un informe publicado por Harvard Business Review.
El análisis, que han elaborado investigadores de la Escuela de Negocios Haas de la Universidad de Berkeley (California), señala que los empdos de una empresa tecnológica estadounidense asumieron más tareas, trabajaron a un ritmo más rápido y lo hicieron durante más tiempo después de adoptar la IA.
La investigación, que se ha hecho en una empresa de con unos 200 empdos, señala que el uso de la inteligencia artificial no era obligatorio, pero que buena parte de estos trabajadores la adoptaron con entusiasmo para que fuera posible “hacer más” tareas.
Sin embargo, el documento apunta a que, una vez que este entusiasmo por experimentar cosas se desvanece, los empdos pueden descubrir que su carga de trabajo ha aumentado de manera gradual y sentir cierta sobrecarga por tener que lidiar con todo lo que tienen entre manos.
En este sentido, los investigadores sostienen que las organizaciones deberían desarrollar un conjunto de normas y estándares en torno al uso de la IA, prácticas destinadas a un buen uso de estas herramientas, a fin de que los empdos no acaben hartos de ellas.
La IA añade presión adicional por hacer “más trabajo”
La conclusión de este estudio coincide con la de otro realizado por Multitudes, una empresa neozelandesa que ha comprobado que se ha experimentado un aumento del 19,6% en las confirmaciones fuera de horario, esto es, en los envíos de los trabajos de codificación fuera de sus horario habituales.
“La gente sentía una presión adicional para hacer más trabajo, y parece que eso contribuía a que trabajaran más horas”, ha afirmado la fundadora y directora ejecutiva de esta empresa, Lauren Peate, que ha avanzado que esta situación puede provocar agotamiento entre los trabajadores. Esto, claro está, no juega a favor de lo que las empresas desean conseguir con la aplicación de la IA en sus procesos.





