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Telepatía artificial: el gorro de una 'startup' de California que traduce tus pensamientos en texto en tiempo real

Telepatía artificial: el gorro de una 'startup' de California que traduce tus pensamientos en texto en tiempo real

Una empresa de California asegura haber inventado un gorro que lee la mente. O lo que es lo mismo, dice que la tecnología es capaz de transformar el pensamiento en palabras. Un concepto que parece sacado de una película cualquiera de ciencia ficción, pero que en este caso no requiere de poderes telepáticos ni la magia de Harry Potter.

Lo que la compañía norteamericana Sabi pretende es mucho más tecnológico: interpretar la actividad cerebral y convertirla directamente en texto. Aunque el proyecto se encuentra aún en fase de pruebas, sus consecuencias podrían llegar a ser enormes. No faltan incluso quienes hablan de decir adiós al ratón, puesto que ya no sería necesario.

En realidad, tampoco harían falta teclados, pantallas táctiles ni comandos de voz, tan habituales hoy en día. El usuario simplemente pensaría lo que quiere escribir y el sistema se encargaría del resto. Para logar que se haga realidad, sus responsables tienen un plan que, al menos, parece factible. O podría serlo, en la teoría.

Básicamente el dispositivo de Sabi lo que hace es adoptar la forma de un gorro normal o corriente -o “beanie”, como se llaman en inglés estas prendas-. Aparentemente es de lo más sencillo, pero en su interior esconde una tecnología sofisticada. Quizá incluso demasiado.

El gorro está equipado con una densidad inusualmente alta de sensores de electroencefalografía, capaces de medir la actividad eléctrica del cerebro a través del cuero cabelludo.

Mientras que los sistemas tradicionales de este tipo utilizan un número limitado de electrodos, este dispositivo incorpora decenas de miles de puntos de medición. Una barbaridad, vamos. La empresa habla de cifras que pueden llegar a 70.000 o incluso 100.000 sensores, una densidad sin precedentes en este tipo de tecnología no invasiva.

Un gorro capaz de leer el pensamiento

No científicos dicen que para “leer el pensamiento”, este gorro analiza patrones eléctricos del cerebro asociados a la intención de hablar o escribir. Estos datos son extremadamente complejos: el cerebro humano genera señales débiles, ruidosas y difíciles de interpretar. De ahí que los dispositivos de este tipo no existan hasta ahora.

¿Qué ha cambiado? Pues nada más y nada menos que la inteligencia artificial, la tecnología de moda que lo está cambiando todo. El dispositivo de Sabi utiliza modelos de aprendizaje automático entrenados con grandes volúmenes de datos neuronales. Estos algoritmos correlacionan patrones específicos de actividad cerebral con palabras, frases o, supuestamente, intenciones lingüísticas.

Si la empresa de California está en lo cierto, cuando una persona piense en una frase, el sistema podría traducir esa actividad en texto legible en una pantalla. Es verdad que parece propia de una película o una novela de ciencia ficción, pero sus responsables creen que la IA puede hacerlo posible.

Según los desarrolladores, el sistema podría alcanzar velocidades de hasta 30 palabras por minuto en sus primeras versiones funcionales. Esto lo situaría por debajo de la escritura manual rápida o del teclado, pero incluso así sería un avance significativo en el ámbito de las interfaces cerebro-computadora no invasivas.

Esto último es importante, porque no tiene nada que ver con Neuralink.

Más allá de la velocidad, que no sería lo más importante de todo, el verdadero objetivo pasaría por la naturalidad. Es decir, permitir que las personas se comuniquen sin necesidad de movimientos físicos, simplemente utilizando su actividad mental.

¿Una alternativa a los implantes cerebrales?

El campo de las interfaces cerebro-computadora ha avanzado rápidamente en los últimos años, impulsado por empresas como Neuralink. Pero estas apuestan por implantes cerebrales invasivos. Estos sistemas ofrecen mayor precisión, pero exigen pasar por el quirófano, y sus riesgos no están del todo claros todavía, a pesar del optimismo de Elon Musk.

El enfoque de Sabi es radicalmente diferente: buscan crear una solución que no sea invasiva, sino más bien que pueda usarse como una prenda cotidiana. El gorro se colocaría como uno común, y no tendría ningún peligro para la salud física ni para el cuerpo humano.

También es importante saber qué podría hacerse con este gorro, hasta qué punto podría ser útil. Una de las más funciones más importantes sería el apoyo a personas con discapacidades motoras o del habla. Para estos usuarios, poder escribir o comunicarse sin depender de movimientos físicos podría suponer una mejora evidente en su calidad de vida.

Pero también a nivel laboral podría tener un gran impacto. Sobre todo en entornos en los que por el ruido o lo que sea no se pueda hablar. Incluso podría decirse adiós al ratón si facilitara la forma de interactuar con los dispositivos inteligentes del futuro… sean estos cuales sean.

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