La ambición de las compañías de inteligencia artificial (IA) por construir megacentros de datos en todo el mundo está chocando con una realidad inesperada: la escasez de recursos y la oposición de las comunidades locales.
Microsoft y su socio, la empresa de Emiratos Árabes Unidos G42, habían planeado invertir 1.000 millones de dólares en un centro de datos para IA en la región de Olkaria, Kenia, alimentado por energía geotermal. Sin embargo, el proyecto se ha detenido debido a preocupaciones sobre su impacto en la infraestructura energética del país.
El presidente de Kenia, William Ruto, explicó que el centro de datos requeriría apagar la mitad del país, lo que ha generado dudas sobre su viabilidad. La demanda de electricidad para el centro de datos es sustancial, equivalente a la mitad de la electricidad que consume actualmente Kenia.
Desafíos energéticos
Kenia genera entre 3 y 3,2 gigavatios (GW) de electricidad, con un consumo máximo registrado de 2,4 GW en enero. Esto deja una reserva de 0,6 a 0,8 GW, insuficiente para cubrir la demanda de 1 GW del centro de datos.
La primera fase del proyecto, de 100 megavatios (MW), también supone un desafío, ya que la región de Olkaria genera 950 MW de energía geotermal. El uso de esta energía no sería suficiente para cubrir la demanda del centro de datos, lo que obligaría a utilizar otras fuentes de energía.

La construcción de centros de datos para IA requiere grandes cantidades de electricidad y agua, lo que puede generar preocupaciones ambientales y sociales.
Resistencia local y desafíos globales
Además de los desafíos energéticos, Microsoft ha enfrentado oposición de Kenia debido a su solicitud de garantía de pagos anuales por el uso del centro de datos. En un país con una economía inestable, esta solicitud ha generado dudas.
El proyecto no está cancelado, pero funcionarios kenianos reconocen que habrá que “reestructurarlo”. La realidad es que los centros de datos para IA exigen una cantidad brutal de electricidad y agua, lo que puede tener impactos significativos en el medio ambiente y las comunidades locales.
Las compañías de IA están optando por construir megacentros de datos en lugar de centros más pequeños distribuidos, lo que puede generar problemas de congestión y contaminación. En Estados Unidos, la mitad de los proyectos anunciados ya han sido cancelados o retrasados debido a la oposición local.
La promesa de que la IA beneficiará a la humanidad sigue siendo una promesa, mientras que las desventajas de la construcción de centros de datos se ven claramente.
“La IA puede ser una herramienta poderosa, pero debemos asegurarnos de que se desarrolle de manera sostenible y equitativa,” afirmó un experto en tecnología.
El dilema energético de Kenia
La construcción del centro de datos para la inteligencia artificial de Microsoft en Kenia se enfrenta a un obstáculo significativo: la capacidad energética del país. Kenia genera entre 3 y 3,2 gigavatios (GW) de electricidad, pero el centro de datos requeriría 1 GW, lo que equivale a la mitad del consumo actual del país. Esto ha llevado al presidente William Ruto a afirmar que el proyecto requeriría “apagar la mitad del país”.
La región de Olkaria, donde se planea construir el centro de datos, cuenta con una capacidad de 950 megavatios (MW) de energía geotermal. Sin embargo, esta cantidad no sería suficiente para cubrir la demanda del centro de datos, que necesitaría 1 GW de potencia.
- Generación de electricidad en Kenia: 3-3,2 GW
- Consumo actual: 2,4 GW (pico en enero)
- Capacidad de energía geotermal en Olkaria: 950 MW
- Demanda del centro de datos: 1 GW
Un desafío para el futuro de la IA en Kenia
El proyecto no está cancelado, pero deberá ser “reestructurado” según funcionarios kenianos. La negativa de Kenia a garantizar pagos anuales por el uso del centro de datos y la incertidumbre sobre la potencia de cálculo necesaria para la IA son algunos de los factores que han llevado a esta situación.
La realidad es que los centros de datos para la IA requieren enormes cantidades de electricidad y agua, lo que puede generar problemas para las comunidades locales y el medio ambiente. La pregunta es: ¿cómo equilibrar el avance tecnológico con las necesidades y preocupaciones de la población?




