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Zoë Hitzig renuncia a OpenAI por publicidad en ChatGPT, como Facebook

Zoë Hitzig, investigadora de OpenAI, dimite por la publicidad personalizada en ChatGPT: "Siguen el mismo camino que Facebook"

Algunos usuarios de ChatGPT ya perciben publicidad dentro de sus conversaciones. Los anuncios se personalizan según el tema de cada chat, lo que genera debate interno en la propia OpenAI sobre si esa práctica es adecuada cuando los interlocutores comparten datos sensibles.

Zoë Hitzig es economista, matemática y poeta, graduada en Harvard. Ha ejercido dos años como investigadora de inteligencia artificial en OpenAI, pero renunció al considerar que la compañía está reproduciendo los errores que cometió Facebook una década antes.

En una entrevista publicada por The New York Times, Hitzig reconoce que no se opone a la publicidad, pero advierte que la personalización basada en el contenido de los chats es sumamente riesgosa.

OpenAI, ¿la nueva Facebook?

Facebook y OpenAI poseen acceso a información íntima: miedos, sueños, relaciones, historias médicas… En sus inicios, Facebook prometió que los mensajes permanecerían privados, pero luego permitió la comercialización de datos, generando escándalos como Cambridge Analytica. Hitzig cree que OpenAI está siguiendo el mismo sendero.

Según Hitzig, la compañía asegura que los anunciantes no tienen acceso a los chats y que no comercializa su contenido, lo cual cree que es veraz en el momento actual. Sin embargo, no confía en que mantenga esa promesa, ya que los departamentos encargados de la vigilancia fueron desmantelados. OpenAI está construyendo un motor económico que crea fuertes incentivos para anular sus propias reglas, asegura.

Mientras estaba en la empresa, Hitzig denunció que ChatGPT se muestra excesivamente manipulador, alabando a los usuarios y respondiendo con lo que desean oír. Este comportamiento puede resultar perjudicial para personas inestables. OpenAI enfrenta varios litigios por presunta responsabilidad en suicidios de adolescentes y adultos que, según acusaciones, recibieron apoyo de la herramienta.

  • El temor de que la IA manipule a los usuarios gratuitos.
  • El temor de que los mayores beneficios queden reservados a quienes pueden pagar.

En uno de sus ensayos, Zoë Hitzig confiesa sus dos mayores temores respecto a la IA: la manipulación de usuarios sin costo y la concentración de beneficios entre quienes pueden financiar el servicio.

La inversión en IA ya supera lo que costó pisar la Luna, o construir el ferrocarril en Estados Unidos, según se indica en la sección relacionada.

Los anuncios personalizados que aparecen en ChatGPT recuerdan los primeros años de Facebook, lo que incrementa la preocupación por la privacidad.

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