La Copa Mundial de la FIFA 2026 está a punto de comenzar y la tecnología se ha puesto al servicio de este deporte para aportar su granito de arena.
El gran protagonista de este año no será un jugador, sino el propio balón oficial del torneo, un esférico cargado de tecnología que ha sido bautizado con el nombre de Trionda y que promete convertirse en el gran aliado de los árbitros.
El nombre Trionda combina el prefijo Tri, que hace referencia a los tres países anfitriones (Canadá, México y Estados Unidos), con el término en español “onda” (waves en inglés).
Visualmente, el diseño del balón plasma esta idea con tres ondas de color rojo, verde y azul que representan la identidad de cada uno de los países organizadores.

El diseño del balón plasma la unión de los tres países anfitriones.
Detrás de la fabricación de este balón se encuentra Adidas, la marca que lleva encargada de diseñar los balones de los Mundiales de la FIFA desde el año 1970.
Sin embargo, lo más llamativo de Trionda no está en su exterior, sino en su interior.
El esférico utiliza una tecnología de balón conectado de última generación que envía datos en tiempo real para apoyar al VAR y a los jueces de línea a tomar decisiones milimétricas y muy rápidas en jugadas donde solo hay dudas.
Para conseguir esto, se ha instalado en el balón un chip con un sensor de movimiento de 500 Hz que pesa tan solo unos 14 gramos.
Este aparato es capaz de detectar en segundos el momento exacto en el que un jugador toca la pelota, registrando su velocidad, su efecto de rotación, su posición exacta en el campo y la trayectoria que dibuja en el aire.

El chip del balón registra datos en tiempo real para ayudar en la toma de decisiones.
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Un balón de fútbol que necesita pasar por el cargador antes del partido
Aunque esta tecnología ya tuvo una primera toma de contacto en el Mundial anterior con el modelo Al Rihla, la novedad de Trionda está en un cambio de diseño importante: la ubicación del sensor.
En el Mundial pasado, el chip colgaba justo en el centro geométrico del balón, pero los ingenieros han decidido colocarlo esta vez en un lateral.
Los expertos coinciden en que se ha hecho para dejar espacio libre a una batería más grande y a los nuevos componentes de alimentación.
Los balones de este Mundial se tienen que poner a cargar antes de empezar un partido.
Eso sí, no pienses en la típica carga de cable USB-C o un cargador de iPhone; Trionda no tiene ningún agujero para cables.
La batería del sensor se llena de forma inalámbrica mediante una estación de carga especial diseñada para estos balones.
El proceso de carga completa tarda unos 90 minutos y cuenta con una autonomía de unas 6 horas de funcionamiento continuo.
Además, los diseñadores han sido muy listos y el sensor detecta de forma automática cuándo el balón ha salido del campo o está parado y activa un modo de hibernación para no gastar energía.

El balón se carga de forma inalámbrica.
Comentar que toda esta tecnología del balón no va a estar sola y formará parte de un ecosistema digital gigante.
Cada uno de los campos del Mundial contará con decenas de cámaras preparadas para seguir al milímetro el movimiento de los futbolistas.
Por si fuera poco, la FIFA se ha aliado con Lenovo para crear un avatar digital en tres dimensiones de cada jugador.
Esto significa que cuando el VAR esté revisando una jugada en la pantalla, no verás una imagen rara de televisión, sino una recreación en 3D superrealista que mostrará la posición exacta del cuerpo.
Por supuesto, la inteligencia artificial también va a participar a lo grande en los banquillos de este torneo mediante una herramienta llamada Football AI Pro, desarrollada también junto a Lenovo.
De forma simple, es algo muy parecido a tener un chat inteligente estilo ChatGPT o Gemini, pero entrenado con millones de datos, estadísticas y vídeos de fútbol de todo el mundo.
La FIFA va a dar acceso a esta herramienta a todas las selecciones para que los entrenadores puedan estudiar a fondo los puntos débiles de sus rivales, analizar el rendimiento de sus propios jugadores o crear informes tácticos.




